José Giménez: el cacique perdido


La confianza (Vía @EditsFutbol)

La confianza (Vía @EditsFutbol)

Quizás -porque nada en el fútbol es exacto- este jugador, que llegó al Atlético procedente de un Danubio (Uruguay) en horas bajas, pero en el que él era el protagonista por seguridad, madurez y contundencia atrás. Se imaginaba llegar al Manzanares con papeletas para ser titular u optar a serlo -utopía actualmente- y ganarse el cariño del Calderón con su garra ‘charrúa’. No imaginaba estar pasando por una situación en la que ni mucho menos pelea por entrar entre ‘los once guerreros del Cholo’ y disfrutar con una filosofía de equipo que le viene como un guante.

Digo ‘perdido’ porque no me gusta el término ‘despistado’, porque ni lo hemos perdido ni está despistado, quizás sea problema de Diego Pablo, o suyo, quién sabe. La cuestión es que no está -para el aficionado- estando -para el técnico- y que parece diluirse como si de una moda se tratase cuándo aún no se ha ido -ni queremos- y no ha demostrado de lo que está hecho, porque un partido no basta, o sí.

Tras estas preguntas retóricas que me vienen a mi mente contaminada por fútbol y algunas neuronas que me quedan me pregunto -otra vez- si de verdad vale para este equipo.

¿Quién tiene el problema? 

Pregunta que se hacen los aficionados indios -entre los que yo me incluyo- al ponerle sobre la mesa el sobrenombre ‘Giménez’, familiar para los expertos como desconocido para el público en general. Desde mi humilde opinión, el ‘Cholo’, debería ser con algunos jóvenes que no proceden de la cantera -en horas bajas- colchonera un poco más cabezón -si cabe- con estos ‘pibes’ que no saben lo que es este Atlético, el de los ‘guerreros del Cholo’ -caracterizado por ser la máxima expresión del término equipo -ya que supongo no saben ni lo que es un ‘equipo’ en si, ni creo que su significado llevado al extremo –grupo de dos o más personas que interactúan, discuten y piensan de forma coordinada y cooperativa, unidas con un objetivo común- ya que son bebés en este precioso juego, de equipo, cómo no; ir empapando su cabeza con términos ‘Cholistas’ y no centrarse en hacerlo lo mejor posible por tus intereses, incluso inconscientemente para llamar la atención del entrenador, al cuál ya se la llamó anteriormente, porque si no, no estaría dónde está. Aquí entra el problema de el uruguayo, quiere llamar la atención siendo defensa, cosa que no gusta y estar perfecto, término que no existe para un zaguero, los centrales son tan imperfectos e impredecibles como los arietes y esto es lo que nos hace enamorarnos de estos personajes. Él sigue con garra pero quizás con poca confianza en sí mismo, ya que cuándo aterriza en Madrid se encuentra como ‘aprendiz’, mientras que cuándo aterriza en Montevideo se transforma en ‘El Cacique’.

De lo que estoy seguro es que si supera sus problemas con la confianza, estará ahí, peleando.

Gracias por leer el artículo. Miguel Sanz Mayor

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